viernes, 11 de abril de 2014

Imagen Pública + Nuevos empresarios





Richard Cantillon, economista irlandés que vivió en Francia, fue el primero en emplear el término 'emprendedor' (entrepreneur) durante el s.XVII; su descripción lo define como aquel que admite asumir un riesgo económico al iniciar un proyecto de negocio.

Actualmente ser un emprendedor tiene connotaciones distintas y algunas veces mal utilizadas. La diferencia entre un emprendedor y un nuevo empresario, está en el desconocimiento y el "melatismo" con el que muchos actúan. He escuchado infinidad de veces que el hecho de contar con una cantidad 'razonable' en una cuenta de ahorros, estar hartos de la vida laboral, no tener la calidad de vida 'deseable' y querer disponer de tiempo libre para distintas necesidades que van desde lo familiar, lo instructivo o lo recreativo; ha orillado a muchos "emprendedores" a instituir un negocio o a autoemplearse.

Supongo que los interesados en el tema del desarrollo económico a través del ejercicio independiente, saben perfectamente que la mayoría de las PyMes en México, tienen una supervivencia de 12 a 24 meses con una rentabilidad de 5 a 6 por ciento (Fuente: Instituto Mexicano para la Competitividad). En fin, en este momento mi objetivo no es hacer un análisis o una auditoría en cuanto a aspectos financieros, sino explicarles en qué beneficia tener un uso coherente, en fondo y forma, de la imagen para su beneficio.

Muchas veces asociamos el término imagen únicamente a la apariencia, y olvidamos que el objetivo de cualquier imagen, desde cualquier perspectiva, es generar una respuesta.

¿Cuál sería la respuesta que buscan en la imagen los nuevos empresarios?
VENDER MAS

Ahí encontramos el mayor reto como Consultores en Imagen Pública: ¿Cómo lograr que un nuevo empresario se convierta en un emprendedor? ¿Cómo persuadir a un emprendedor para haga una inversión en la imagen integral de su empresa?

Para empezar quisiera plantear la premisa que guía esta entrada:

"En un mercado saturado de empresas que ofrecen los mismos productos y servicios, necesitan considerar que la clave de su patrimonio es la reputación."

Aterrizaré esta información a un ejemplo que todos tenemos a nuestro alcance: los servicios relacionados a la estética, refiriéndome con ello a salones de belleza, estéticas unisex, peluquerías y/o barberías. Este servicio, es sin duda necesario para todos aún cuando haya quien invierta más en su apariencia que otros. Pero finalmente todos requerimos de él en algún momento. Ahora, para que ustedes mismos participen, los invito a preguntarse ¿cuántas mipymes bajo este rubro están ubicadas cerca de su hogar u oficina? Les comparto mi respuesta: en un perímetro de dos kilómetros alrededor de mi hogar, hay aproximadamente veinte, al menos a la vista. 

Hace un par de semanas, necesitaba cortarme el cabello y dada la 'necesidad' de hacerlo ese día y el poco tiempo del que disponía, opté por resolverlo en cualquier lugar cerca de casa, ya que sólo necesitaba un despunte. Así que, como es costumbre, me dirigí al lugar al que suelo frecuentar más y estaba cerrado... y para mi mala suerte encontré cerradas todas mis demás opciones. No era tan temprano, 11:00 am me parece un horario pertinente para que un salón de belleza este abierto... Decidí esperar, regresé a casa y a las 12:30 salí nuevamente. Mi primera respuesta fue: "Es que el muchacho que corta no está, regrese en un rato a ver si ya llegó"; la segunda: "Si me espera unos veinte minutos, es que no hemos terminado de limpiar" y la tercera y definitiva: "Claro que sí, pase." Entré al salón, afuera la luz natural ambiental era muy fuerte y el lugar por dentro era muy oscuro, así que no puse atención hasta que entré, que la chica que iba a atenderme tenía la mitad de la cabeza rapada. No miento al decir que me dió miedo que alguien con esa apariencia fuera atenderme para un fin estético, pero decidí probar pensando que cada quien es libre de tener el estilo que más le acomode o le convenga y que "no era tan malo". Efectivamente, el servicio fue bueno y salí satisfecha del precio que pagué por el servicio que recibí.

Ahí comenzó mi análisis dirigido a encontrar la respuesta clave en el por qué he visto abrir y cerrar muchos negocios de esa índole.

  • Objetivo: Autoemplearme, independizarme, poner mi propio negocio.
En la vida cotidiana, hemos escuchado que la historia de muchas empresas comienza   con estas palabras. Y claro, qué mejor que ser mi propio jefe, elegir un lugar cerca de mi casa, hacer lo que más me gusta, poner mis propios horarios y disfrutar mi actividad laboral. Efectivamente, estos factores deben tomarse en cuenta al decidir crear una fuente de ingresos, pero no lo es todo. También es común que la gente se guíe por la intuición, cuántas veces no hemos escuchado a alguien que nos da la clave del éxito para poner un negocio millonario y a veces lo ponen y funciona; a veces se queda solamente en una idea y en el peor escenario terminan en números rojos. 
Al plantearse entonces un objetivo de labor independiente, debemos considerar los siguientes puntos:
1.-  Tener claro el concepto de negocio, no sólo decir: voy a poner una peluquería; es necesario definir el negocio, hacer un estudio de mercado para conocer las ventajas y desventajas de ubicación, analizar la competencia, hacer un perfil de cliente potencial, entre otros aspectos. 
2.- Generar una Identidad Institucional, que exprese quién eres, qué haces, cómo lo hacer y a dónde quieres llegar. Recuerden que esto no es un ejercicio redaccional.
3.- Definir estrategias de comunicación en cuanto a mercadotecnia e imagen, marcando una diferencia en los fines de ambas especialidades, la primera tiene como objetivo vender y la segunda crear una percepción adecuada, ambas van de la mano pero deben estar unidas por la coherencia.
4.- Definir los lineamientos operativos de la empresa, que abarcan desde una cultura organizacional, la gestión del personal y los procesos de comercialización y producción.
5.- Asesorarse para tener una planeación financiera y contable adecuada.

Regreso al ejemplo del salón de belleza, para este fin, me entrevisté con un estilista (dueño) y obtuve el siguiente testimonio:
"(...)Desde chiquito me gustó el rollo de la belleza, yo veía a mi mamá, a mis tías y a mi abuela lo mucho que se esmeraban en el arreglo personal. Me pregunté porqué ellas podían 'adornarse' tanto y pues uno como hombrecito... pues es más difícil."
"(...)Estudié varios cursos, técnicas para cortar el cabello, cómo usar las herramientas, la secadora, la plancha, eso de los peinados, me enseñaron del color, los tintes, los químicos y ahí me dí cuenta que pues hay especialidades, que uno no puede ser todo al mismo tiempo, bueno, sí puede pero no es el mejor, hay gente que hace una cosa súper bien y otros que lo hacen más o menos."
"(...)Definí que a mí lo que más se me daba era lo del cabello, los cortes y la coloración, todos los que me dejaron experimentar con sus cabezas me decían que tenía buena mano y pues me dejé llevar por eso y porque sí me gustaba."  
"(...)Primero trabajé en un salón y no me gustó, me tocaba hacer de todo y pues lo de los cortes muy poco, al principio porque yo estaba como 'a prueba'. Me chocaba tener que barrer, que me mandaran a la tienda, o quedarme como encargado nada más cuando la dueña salía y no quería cerrar."
"(...)Me harté de ser el mil usos. Le platiqué a mis amigos, los que estaban en el mismo mood que yo que ya no quería estar así y me convencieron de poner mi propia estética".
"(...)Conseguí dinero prestado, casi le vendí mi alma al diablo y pues primero busqué un local por mi colonia. Sabía que iba a tener que trabajar mucho y no quería que me quedara lejos. Luego pues ya vi lo de los muebles, lo de la pintura, arreglarlo, ponerlo bonito. Me tardé como dos meses en conseguir todo, pero yo lo que quería era empezar a trabajar ya porque bueno, pues no tenía ni un quinto y me había endeudado cañón"
"(...)Le puse a la estética mi apodo, y pues como era mi negocio, el que ahora es el logotipo nada más fue un dibujito que me gustó, un corazón con alas, porque me gusta como se ve". 
"(...)Primero nada más hacía cortes y estaba yo solo, ya después, pues me empezó a ir bien, ya contraté a una muchacha que me ayudara a que estuviera limpio y arregladito. Ahora pues ya todo es diferente. Mi estética tiene 12 años y pues ya le metimos a una muchacha para las uñas y pues contraté a otros estilistas que también hagan cortes. Ahorita las chicas que están en los cortes ya llevan un rato, como tres años, llegaron juntas y pues ha funcionado, pero pues normalmente en este negocio, la gente se va rápido, porque quieren ganar más y pues así no se puede. Yo desde el principio les marco las reglas, tú tienes un sueldo y las propinas son libres, para mí a veces está bien y a veces no tanto, hay días buenos y malos y pues aunque sean malos yo tengo que pagarles su lana porque ellas ya trabajaron". 

"(...)De eso de la imagen que tú me dices pues yo creo que la imagen es cómo te ves. Yo por ejemplo siempre vengo a trabajar bañado, con ropa limpia aunque me vaya todo lleno de cabello hasta los calcetines, obvio traigo mi cabellito bien cortado, me peino, luego me aloco y me gusta andar inventando en mi cabeza, que si me hago unas puntas, que si me corto diferente, que si le hago más acá o más allá, si me entiendes ¿no?"

"(...)Eso de los dineros pues está difícil. Tenemos temporadas, diciembre es nuestro mejor mes. Todos se quieren ver guapos en sus fiestas, a la gente le gusta que los otros encuentren un cambio, les gusta que les digan: 'Te cambiaste el look'. Pero pues en general aquí nos da para que salgan los gastos de la renta y los sueldos y pues ya lo que sobra es para mí. Yo sé que eso no está muy bien que digamos, que yo debería tratar de ganar más porque pues se supone que si soy el dueño soy al que mejor le va, pero eso es mentira, a veces salgo con quinientos pesos libres y pues voy saliendo al día."

"(...)¿Crecer? ¿Que si me gustaría crecer? Pues ya estoy grandecito ¿no? (risas). O sea, claro que me gustaría tener un local más grande, tener a más estilistas. A mí por ejemplo eso de los spas se me hace algo bien padre, me gustaría poner algo así como un salón y un spa, atender a las clientas de pe a pa, que salgan bien guapas, que se sientan bien chic. Pero no hay dinero que alcance, yo así estoy bien. Pero me gusta soñar, me gustaría un día ser así como bien famoso y que mis clientas digan: "ese de la tele es el que me corta a mí" Pero pues ¡oh realidad! Aquí estoy y estoy contento, ya veremos después, a lo mejor me saco la lotería y ya pongo mi estética en Polanco... ¿Te imaginas?" (risas)

(...)La reputación que yo creo que tengo con mis clientes es buena, ¿por algo regresan no?, pero pues a veces sí tengo quejas, cosas que no les gustan. El otro día me dijo una clienta que por qué no abría los domingos y yo así de: 'Pues Susy, algún día tengo que descansar ¿no?'. Hay cosas que los clientes no entienden y pues no les puedo dar gusto en todo, aunque pues dicen que al cliente lo que pida, pero pues yo trato de hacer lo mejor que puedo y lo que más me funciona."

Me enfoqué en transcribir textualmente la entrevista y a sólo mostrarles los fragmentos correspondientes a lo relacionando con la imagen, para que ustedes mismos generen una opinión al respecto.
 


Gracias por el tiempo invertido en leer esta entrada.

¡Hasta la próxima!

Ana

 






  



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